rota

un dragón a punto de saltar desde mi boca
quema los labios mordidos de bronca
sueños estallados: contigo,
con que me ofreces escudo,
amparo y refugio.
no me engaño, quiero creer
que aún así me amas
aunque sienta los ojos arder al saberme
la mujer más indigna de ser salvada
Sin quejas, ya lo sé:
para mi no hay remedio;
como cuando las yeguas se quiebran…
hubiese sido un piadoso destino el sacrificio
Hoy un ángel me dijo al oído
que ya llega mi lluvia,
que tendré alivio
 
 
 
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